Caminaba de la mano de su hijo y murió al recibir un tiro en la cabeza

Sospechan que la mujer pudo haber quedado en medio de una pelea entre narcos. El nene, de 6 años, se salvó.


Alejandra Almirón (35) salió de su casa para ir a misa en una iglesia evangélica el domingo a las 18.30. La acompañaba su hijo Sebastián, de 6 años, que terminó presenciando una tragedia: su mamá fue alcanzada por un balazo que le impactó en la cabeza y la mató en el acto. La mujer cayó a su lado, en medio de la calle 4 y Facundo Quiroga. Ambos habrían quedado en medio de una pelea entre dos bandas narco de Barrio Obrero, en Lomas de Zamora, al sur del Conurbano.

Hasta ahora nadie sabe exactamente quién tiró ni de dónde salió el disparo. No se vieron corridas ni gritos previos, según los testigos. Para los investigadores fue una “bala perdida”, pero los vecinos de una de las zonas más calientes del Gran Buenos Aires saben de las disputas territoriales y que los tiroteos entre bandas ocurren a cualquier hora.

“Hace unos meses había pasado lo mismo: salieron por la calle a los tiros y nos tuvimos que esconder abajo de la mesa porque las balas entraban a la casa de Alejandra”, contó Ruth Almirón, la hermana de la víctima, que presenció ese ataque.

La mujer era ama de casa y trabajaba eventualmente limpiando departamentos en edificios porteños. Tenía dos hijos, el que la acompañaba, y Benjamín, de 4 años. Su marido es portero y el domingo por la tarde fue quien la llevó al Hospital Alende para que intentaran salvarla.

“Mi hermana iba caminando por Facundo Quiroga, a dos cuadras de la casa. Se cruzó con un vecino y lo saludó. Ahí escucharon el tiro, mi hermana cayó y este hombre salió corriendo, agarró al nene y lo metió en la casa para protegerlo. Cuando volvió mi hermana estaba inconsciente”, relató Ruth al diario Clarín. Y agregó: “Los vecinos fueron a llamar a mi cuñado y él la cargó, pidió ayuda y cuando la llevó al hospital ya estaba muerta”.

Los vecinos aseguran que “la Policía no entra al barrio” y que “las bandas narco actúan impunemente” en esta zona de la periferia lomense, uno de los lugares más pobres y postergados del Conurbano.

Al cierre de esta edición la UFI N°1, a cargo de José Luis Juárez, intentaba determinar quién disparó y tomaba testimonio a los testigos del hecho para identificarlo. Allí no hay asfalto, ni cámaras de vigilancia.

“Yo lo que quiero es que se sepa la verdad y que haya justicia. A uno no le pueden arrancar a una persona de esta manera”, concluyó Ruth.

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